Manteniendo a los presos

May 3rd, 2012

He oído que en Cataluña se está planteando que los enfermos hospitalizados paguen su comida. Me asusta porque la alimentación en una situación de hospital es parte del tratamiento. Está prescrita igual que las medicinas: sin sal, para diabéticos, para combatir el colesterol, etc. Si cada uno paga lo suyo, cómo impedir que alguien pida a su acompañante un bacadillo de calamares con ajoaceite?

El sistema, diseñado en época de bonanza y sin ninguna consideración a que podía cambiarse de ciclo, incluye muchos lujos como habitaciones individuales. Mi hija dio a luz en Irlanda hace un año y en la sala de maternidad había seis mujeres. Estuvo muy bien atendida. Mi nuera dio a luz un año antes en Valencia y tuvo una habitación para ella sola. También estuvo bien atendida. Es obvio que el coste de hospedaje (las dos tuvieron, gracias a Dios, partos sin complicaciones y niños sanos), fue mucho mejor en Irlanda que en Valencia. No sería mejor rentabilizar espacios y ahorrar en eso antes que ir a la comida? No. Es prácticamente imposible porque las habitaciones han sido diseñadas para albergar una sola cama.

Y si en vez de plantear los “ajustes” en el régimen de hospedaje hospitalario se plantearan en el régimen de hospedaje carcelario?

Hace muchos años, unos 55-60, leí un artículo en el que una periodista contaba de su entrevista con un ministro de gobierno de un país de sur de Asia. No recuerdo el país, digamos que podría ser lo que entonces era Camboya. La periodista preguntaba con aspereza, cómo era posible que se obligara a los presos a trabajar para comer, o a que la familia pagara su alimentación. La respuesta me pareció tan buena y justa que aún la recuerdo.

El ministro respondió: Mi país está necesitado de todo. Necesita escuelas y hospitales, y además todas las infraestructuras imaginables, desde suminisitro de agua potable y electricidad a desagües y alcantarías. Necesitamos calles, aceras, carreteras, ferrocarriles, líneas de teléfonos y telégrafos. Me parece que mantener a un preso con dinero que se tiene que utilizar de mejor manera para el beneficios de todos sería una enorme injusticia. Al preso no se le niega la comida. Su familia puede pagar su manutención. Si su familia no puede o quiere pagarla, al preso se le da la oportunidad de ganársela con su trabajo, que es lo que hace todo el mundo que no está preso.

No sé cual será la población reclusa, pero seguro que su manutención sube un buen pico. Eso podría ser un buen ahorro. Además, sería menos peligroso para la salud que la alimentación del hospitalizado. En la cárcel podría instalarse las tarjetas de pago para ver televisión, utilizar las instalaciones deportivas (hay cárceles que más bien parecen colonias de vacaciones tipo Club Mediterraneo, o al menos así eran las características publicitadas cuando se inauguraron).

Que paguen, como lo hacen todos los demás, por usar un gimnasio, una piscina, ver televisión. La pérdida de libertad es una gran pena, pero hasta para ellos sería mejor saber que no son una nulidad sino hombres capaces de mantenerse a si mismos.

Qué harían los presos? Lo primero que se me viene a la mente es mantenimiento de caminos y carreteras, limpieza de acequias, cortafuegos, etc. Todas cosas muy difíciles, pues habría que sacarlos de la prisión y vigilarlos… pero también podrían hacer bolsas de pan a ganchillo y venderlas.

Recuperemos el valor

May 2nd, 2012

Vi una foto, surrealista, de un huevo que eclosiona y descubre en su interior un billete en vez de un polluelo. Ésta es una imagen bastante surrealista. Como todo lo surrealista, trastoca imágenes conocidas para hacer posible una nueva lectura.

Qué tontería pensar que un huevo podría encerrar un billete. O no? Quizás debiéramos buscar el valor en todo, desde lo más sencillo, humilde y simple, como es un huevo. Buscarlo y encontrarlo.

Nos hemos acostumbrado a oropeles de riquezas que no son nuestras. Lujos que muchas veces ni siquiera hemos solicitado. Dádivas de gobiernos insensatos que como padres malcriando a sus hijos creen que darles “todo”. Todo lo no tuvieron, todo lo que ni siquiera se plantearon porque el mundo era diferente, menos fantaseoso, más austero.

Darlo “todo” no es enseñar a vivir, a utilizar bien los recursos, a valerse por si mismo. Darlo “todo” es mantener al otro en un estado de minoría de edad; es perpetuar un status-quo paternalista, protector/controlador. Darlo “todo” es a una manera para mantener el poder, así sea en el rol de padres o de gobierno.

Nos han tapado los ojos con pan, como decía mi madre. Pues bien, ahora que el pan se ha acabado, aprovechemos para abrir bien los ojos y reclamar el respeto que se nos debe. Reclamemos nuestro derecho a ser responsables de nosotros mismos, a identificar nuestras opciones, a determinar el rumbo que deseamos tomar, a buscar la manera de sobrevivir, no solo en cuerpo sino también en alma.

Valorémonos a nosotros mismos, encontremos de nuevo el valor de las cosas. Recuperemos la satisfacción del trabajo bien hecho, la satisfacción en nuestra propia rectitud, el orgullo de nuestra actuación. Desempolvemos esas cosas tan viejas y “pasadas” como son el honor, la lealtad, la fidelidad, la honradez, el recto proceder. Rechacemos los sobornos de lujos y lisonjas por sacrificar principios, los chantajes de lo “políticamente correcto” para disimular contradicciones. Recuperemos la confianza en nosotros mismos, re-encontremos nuestra autoestima.

Ambicionemos ser hombres y mujeres “de provecho” y “de bien”, que es devolver a la sociedad lo recibido, para bien de todos. Rechacemos al ladrón aunque se enriquezca. Rechacemos la corrupción, y sepamos que corrupción no es solo tomar dinero, sino también no cumplir.

Reconozcamos el valor y la riqueza en un huevo de gallina del que puede nacer un polluelo o dar de comer a un hambriento – no uno de Fabregé que era solo una bagatela de oro y piedras preciosas encargado de los zares – inútil y carísma.

SUELDOS QUE PAGAMOS TODOS

April 30th, 2012

Soy de las que no se pueden quejar. El piso es nuestro, con lo que no pagamos alquiler, si bien es verdad que la finca se está haciendo vieja, y al igual que yo, achacosa. Tengo una pensión de jubilación y de ella vivimos los tres que somos en casa.

Entiendo perfectamente que haya que hacer recortes de todos los colores, y eso duele. Nos habíamos acostumbrado a vivir muy bien, sin casi agradecerlo, pensando que era “porque yo lo valgo!” Pero creo que habiendo aún mucho qué recortar no se explique con la claridad necesaria para que yo me entere.

Podría alguien contarme por qué sigue habiendo personas que cobren sueldos de los sindicatos y los partidos políticos, y hasta las ONG’s cuando éstos todos dependen grandemente de las subvenciones del estado… que está prácticamente en quiebra? Claro que cuando alguien hace un trabajo merece cobrar por ello.

El partido político que quiera pagarle a sus cargos está plenamente en su derecho, siempre que los pague con su dinero y no con el nuestro, con el mío! Si no tiene dinero para pagarles, pues o prescinde de esos cargos o los hace honorarios y voluntarios. Me escandaliza cuando leo que hay personas que cobran un sueldo de diputados nacionales, de secretario de partido, de presidente de comunidad, de miembro del comité de dirección … y nadie sale a decir: eso no es verdad, yo solo cobro un sueldo que es éste, lo demás lo hago gratis. Esto sucede en todos los partidos.

Cuando leo que sindicalistas no solo están liberados, sino cobran como dirigentes de sus organizaciones y como miembros de los de Consejos de Dirección de distintos estamentos, incluso los bancos, me parece kafkiano, dicho sea con todos los respetos a Kafka. Tengo la impresión como la de los dibujos de las escaleras imposibles, las bóvedas sin sujeción y la cinta de moebius: efectos ópticos destinados al entretenimiento y/o engaño. Ejercicios de trampantojos.

Digo partidos políticos y sindicatos pero también lo digo de las ONGs que se precian mucho de ser NO gubernamentales, salvo que están a sueldo.

Ojalá me lo explicara alguien. De verdad que aceptaría mucho mejor todo lo que se está haciendo en recortes económicos. Me parece que en esa duplicidad de sueldos tiene que haber un buen montoncito que se puede ahorrar para aplicar a otras cosas, como sanidad y educación. Si no está en mano del gobierno ahorrarlo porque no lo paga el gobierno sino el partido o sindicato, pues entonces por favor, que deje de contribuir el estado a que se paguen.

Por qué hay tanta acumulación de puestos. Leí de la esposa de un político que tenía, ella, más de veinte puestos remunerados! Ese afán de acaparar puestos se hace por poder? Se hace por dinero? Es un tipo de adicción como puede ser el juego, la cocaína, el tabaco, el alcohol o el helado de chocolate? La imagen que me viene a la mente es la foto de los armarios de Imelda Marcos con sus tres mil pares de zapatos.

Las motivaciones de cada uno son privadas. De lo que me quejo es de pagarlas nosotros con nuestros impuestos.

Además, si hay quien no quiera hacer un trabajo doble sin remuneración doble, lo que también me parecería lógico, habremos encontrado un pequeño yacimiento de empleo… que con la que está cayendo, tampoco será desdeñable.

Si alguien puede explicarme las cosas para que las comprenda, lo agradecería. De verdad.

Cuando la ayuda estorba

April 22nd, 2012

La sociedad del bienestar es una utopía magnífica, un ideal al que todos nos apuntamos. Sin embargo, lejos de traernos el bienestar, resulta ser una jaula dorada que nos impide desarrollarnos y llegar a ser adultos, a ser responsables, a buscar en nosotros mismos los recursos para solucionar las dificultades que podamos encontrar.

Siempre se ha dicho que cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana; que la vida nunca de envía nada que no puedas manejar, que todos tenemos los recursos necesarios para llevar a cabo lo que nos proponemos. Pero ahora parece que nos hemos quedado bloqueados esperando que nos caiga el maná del cielo, léase el gobierno, o los gobiernos.

Pero comienzan a haber voces que se quejan precisamente de la ayuda.

Hace poco leí a una economista Dambisa Moyo (de Zambia) decir que las “ayudas” eran al menos parte del problema de subdesarrollo que tenía África. Dice, apoyándose en datos, que las ayudas económicas al desarrollo, que se conceden de gobierno a gobierno, cierran las puertas del mercado, reprimen el progreso, generan corrupción endémica, desincentiva las inversiones, debilita las instituciones, alimenta conflictos y sostiene Gobiernos irresponsables.y han llevado a buena parte de África a una situación peor que hace cincuenta años.

Tuve un alumno de inglés que era Capitán de la Legión Española recién vuelto de pasar un meses en Irak. Los españoles fueron a reconstruir cuando los americanos e ingleses ya habían asegurado el teatro de operaciones.

Mi alumno, el Capitán, se desesperaba porque los periódicos repetían que los iraquís tenían el suministro de agua potable por horas. Cuando me solidaricé con los iraquís. No tener agua corriente es una gran penalidad, aunque también me hacía cargo de que todo no se podía reconstruir en poco tiempo, él me dijo: No. No estuvimos reconstruyendo ninguna red de suministro. Estuvimos CREANDOLA. No tenían agua corriente hasta que llegamos nosotros… pero alguien les convenció de que cuando llegaran los americanos y sus aliados, todos iban a vivir como en Dinastía o Falcon Crest, pues aunque no tenían agua, sí tenian televisión.

Mi hermano, en Guatemala, cuenta su experiencia personal del terremoto del 76 era que llegaban los helicópteros a los pueblos con comida. Al principio se comprendía que la gente no hiciera nada más que esperar a que llegara la ayuda, pero cuando tres semanas más tarde, cuando ya no llegaron helicópteros vimos como solo se quejaban y hubo que sacudirles y decirles que la milpa (el maíz) en el campo no se había dañado y que era necesario ir a cosecharla, que debían ellos seguir haciendo lo necesario para seguir viviendo.

Cuarenta años más tarde, con las tormentas tropicales Stan y Aghata se repitió exactamente lo mismo. La gente se queda a la orilla del camino esperando la llegada de la ayuda y comida gratis. Y no hicieron nada por sí mismos hasta que la ayuda cesó. Nada había cambiado. Con miles de millones de dólares gastados, nada había cambiado.

Qué pasa? Que la ayuda responde en realidad a la necesidad del donante de “hacer algo” sin saber muy bien qué se puede hacer desde lejos. El donante sufre un pellizco de culpabilidad por seguir con su vida muelle cuando hay gente pasándolo tan mal y muriendo… pero al no saber qué hacer, termina “dando pescado, en vez de a pescar.”

Es normal.  El donante desea resultados rápidos y los mide en cantidad de raciones de comida distribuidos. Ropa, mantas, tiendas de campaña, todo lo necesario en el momento. Pero no hacen un seguimiento. En Haití hay una emergencia cada cinco años, y siempre es igual. Nunca se contempla el medio y largo plazo… y el corto plazo se repite.

No basta con contar “cuantas becas se han dado, cuantas comidas se distribuyeron,…” lo importante es el efecto que tienen en el individuo a largo plazo y como se comporta esta persona hacia la sociedad. Hay que preguntarse “de los 250 estudiantes que se becaron en el 2000, que hacen? cuanto ganan?, dónde están? còmo devuelven el favor?” Es decir, cómo se traduce esa ayuda en la comunidad?

Por ello pienso que los programas de ayuda no deben ser nunca gratis. Creo que la ayuda debe, por ejemplo, pagar los gastos del experto que llega al puebo a enseñar una nueva técnica de cultivo (ejemplo macrotunerl, invernadero,…) pero la comunidad debe comprar el macrotunel o el invernadero para que lo respeten y lo cuiden. He visto como se han financiado varios y a la primera lluvia o ventarron se dañan y no se repara porque “no hay dinero”.

Por el otro lado, la gente no acepta, o no entiende, este tipo de ayuda. Tengo amigos que colaboran con “Ingenieros sin Fronteras” que cuéntan cómo solo se interesan por “cuanto dinero traen” y se decepcionan cuando les dicen que lo que traen es mano de obra calificada e instructores, pero no materiales para construir lo que sea.

También sucede que cuando se va a reconstruir la casa perdida por la inundación, piden una casa de mucho mayor envergadura y prestaciones que la perdida. Otra vez, todos creen que necesitan sofás blancos como en Dinastía.

Cómo prepararnos para un futuro desconocido

December 8th, 2011

Nos apuramos pensando que no sabemos cómo podemos dotar a nuestros hijos de herramientas para lidiar con el mundo cambiante en el que se encontrarán. Es normal. Este mundo jamás lo hubiera imaginado mi padre. Hace treinta años, a mi me parecía magia el fax, ahora disfruto de ver via skype a mi nieto en otro país, en tiempo real. Cómo podemos preparar a nuestros hijos para un mundo que será muy distinto al que conocemos?

Lo único práctico, por tonto que parezca, es inculcar en ellos los valores que serán su sustento, su consuelo, su guía, en el mundo venidero.

Ay! Ya hace más de veinte años desde que leí una encuesta hecha a nivel europeo sobre lo que los habitantes de los distintos países consideraban importantes para sí mismos y para sus hijos. En esa encuesta lo que más me impresionó fue que eran los españoles (la reserva de occidente!) los que pensaban que no era necesario formar a sus hijos en los valores morales tradicionales, y no creían necesario transmitirlos en su familia.

Naturalmente, si los padres renuncian a “educar” a sus hijos, no podemos sorprendernos de que esos hijos tiranicen a sus propios padres, amedrenten a los profesores, practiquen mobbing con sus compañeros, y en general se comporten como auténticos salvajes, con el agravante de ser “civilizados”, disponer de tecnologías digitales modernas.

Ya hace más de veinte años desde que un amigo estadounidense comentó que él encontraba rarísimo constatar que los jóvenes españoles no tenían concepto de una ley universal como causa-efecto. Cuando hablaba él con jóvenes de ésto, lo relacionaban solamente con la física, y negaban que existiese en otros ámbitos. Los binomios estudiar-aprobar; esforzarse-lograr; aprender-saber eran totalmente ignorados. También se ignoraban otros como respetar-ser respetado; cortesía-buenas relaciones. La “educación”, urbanidad por así decirlo, era algo considerado “inútil”.

Y estos niños son los que heredarán el mundo!

Hace 50 años ya me decía mi madre que las buenas maneras, el respeto y la “educación” eran como el cero. No tenían ningún valor, pero sin ellos no se podía hacer casi nada.

El estado del bienestar nos está matando

December 8th, 2011

A mi entender, el Papa tiene razón al decir que la crisis que vivimos es principalmente una crisis de valores (y no me estoy refiriendo a cuestiones de religión católica). Nos hemos creído vivir en Jauja, o en la Arcadia Feliz donde todo es posible y permitido, donde nadie pregunta si es lícito y casi ni siquiera si es legal.

No ha sido el extremo liberalismo el causante de la crisis en la que vivimos. Ha sido el estado del bienestar.

Me explico: el estado de bienestar ha invalidado la conexión de causa-efecto. Si eliminamos los problemas, las posibles consecuencias de nuestros actos porque estamos protegidos y controlados en nuestro capullo de minoría de edad, no hay necesidad de esforzarse. Ese mundo real en el que
planificábamos cómo cruzar el río mirando bien las piedras y calculando las distancias ya existe. Calcular bien o mal no tiene importancia ni vigencia;.si en el estado del bienestar no hay río. Se cruza a pie enjuto y sin pensarlo. No hace falta responsabilizarnos de nuestros actos. Somos menores de edad para el estado.

Para emociones ha quedado la pantalla del video juego en la que podemos matar y ser matados, despeñarnos por un precipicio o saltar en paracaídas con el riesgo de que no se abra… según el juego de pulgares en los mandos. Para eso están las películas y series cada vez más truculentas y más inverosímiles, no como la aburrida vida real en la que casi nada importa. Tan huérfana de riesgos está la vida que la gente se aburre y buscar hacer puenting, saltar en paracaídas y otras formas análogas de “disfrutar” del riesgo.

En este mundo ya casi nada importa de verdad, pues hemos perdido capacidad de acción. Cómo es posible que me preocupe, de verdad, por el dinero de la deuda pública, cuando si hago números resulta que yo, y todos los españoles como yo, debo más dinero del que me pueda ser posible ganar en toda mi vida? Resulta que para mí, esa deuda es “virtual”. No puedo imaginar cómo hacerle frente… y me desentiendo. Así venga el estado en persona a sacudirme por los pies, no podrá sacarme esa cantidad.

Creo que esa disociación es la principal culpable de la situación que vivimos. Nos vemos sobrepasados por la información de males que escapan nuestra comprensión y nuestra capacidad de gestión. Como también, nos sobrepasaba los “bienes” disfrutados, en el estado del bienestar. Muchas veces eran dádivas que no habíamos pedido, pero una vez recibidas abrían una avenida que nos impulsaba a mayores exigencias. Ese mundo muelle del estado de bienestar nos ha impedido aprender a vivir de manera responsable. Nos hemos acostumbrado a recibir, “gratis”, educación, sanidad, servicios municipales… Y nadie parece pararse a pensar que el “gratis” no existe. El estado no tienen recursos que no sean los impuestos de los ciudadanos; “gratis” quiere decir pagados por todos, y sencillamente no cobrados en el momento de disfrutar de ellos.

Por qué se protestan las tasas universitarias si cuando hay que pagar sesenta euros al mes por tener a un niño de dos años en una guardería, parece razonable? Es decir, muchas personas consideran que una plaza de guardería es más cara (y valiosa) que una matrícula universitaria. Eso nos parece normal? Nos parece normal que se proteste la cancelación de una subvención – a una falla, a un sindicato, a una escuela de música – pero no consideramos que si no hay dinero, habrá que reducir los gastos, sean los que sean.

La economía se rige por reglas sencillas, como en casa. Si no hay dinero se recorta todo lo que no sea imprescindible. Sintiéndolo mucho, se deja de comprar el periódico todos los días, se interrumpe la sana costumbre de ir al cine, o de salir a cenar, o de comprarse el tercer par de zapatos.

Hemos leído que se plantean y convocan huelgas manifestaciones antes de saber qué se decidirá y por qué. Cómo puede tocarse a arrebato, sin ni siquiera saber por qué, cuando lo que necesitamos es trabajo. Nos parece mal que se retrase la edad de jubilación dos años sin considerar que la vida se ha alargado quince. Si hace treinta años un jubilado cobraba cinco años de pensión, ahora cobra veinte!

Hemos disfrutado de un seguro de desempleo y muchas veces nos lo hemos tomado como un período sabático, cobrando meses sin buscar empleo. No son casos aislados. En Bélgica no se comienza a cobrar el desempleo hasta que se ha agotado el tiempo contemplado en la indemnización. Aquí la indemnización la cobrábamos en efectivo y luego pasábamos a cobrar el paro.

Disfrutamos de una sanidad universal, y muchas veces abusamos de los recursos puestos a nuestra disposición. Como es “gratis” nos parece que podemos estar cada dos días en el médico para que vea cómo nos crecen las uñas. En toda Europa, este sistema solo existe en Portugal y aquí. Todos los demás países exigen un pago simbólico por la visita al médico, y en muchos casos se paga todo el medicamento recetado.

Nuestra educación universal, gratuita y obligatoria tiene un fracaso escolar apabullante. Leemos todos los días de profesores frustrados, desmotivados y hasta deprimidos ante una clase de alumnos totalmente carente de interés por aprender. Para qué esforzarse si se pasa de año igual suspendiendo. Está claro que el alumno que se esfuerza es un “pringao”. Y como se aburren y son como niños malcriados, carentes de respeto y de empatía, dan lugar a los casos de “mobbing” y acoso escolar que se vienen denunciando.

Dicen que hay más seguridad, pero o bien porque nos hemos vuelto más desconfiados, más autistas, más paranoicos, nuestro concepto es que vivimos más inseguros, más expuestos. Claro que también estamos siempre dispuestos a decir que las fuerzas de orden público son “represoras”, y quejarnos. Naturalmente, esperando que estén a nuestra disposición cuando los necesitamos.

Tenemos un transporte público magnífico que es constantemente denostado, especialmente por aquellos que no lo utilizan. A todos les parece caro, y luego se quejan de la cantidad de recursos municipales que van a subvencionarlo.

Somos caprichosos, inconsecuentes, contradictorios. Queremos tener todos los servicios, y tenerlos gratis, y tenerlos de inmediato. Y no queremos tener en cuenta que “gratis” no existe. Que cuando Carmen Calvo dijo que el dinero público no es de nadie, era mentira. El dinero público es de todos. Todos lo pagamos y todos deberíamos interesarnos por cómo se gasta, aunque fuera solo para que los gestores sepan utilizarlo bien y rendir cuentas estrictas. El ojo del amo engorda el caballo. Si nos interesáramos más, luego no nos escandalizaríamos tanto con la corrupción que aflora… y todos pensamos que hay mucha que no llega a aflorar.

Y todo porque el estado de bienestar no deja que crezcamos, que seamos responsables, que tomemos nuestras decisiones y afrontemos sus consecuencias. Es así de pernicioso para los individuos, y la sociedad en la que vivimos es el reflejo de los individuos. Son éstos los que la conforman, y con ella determinan el curso. No vale echarnos las manos a la cabeza. Todos somos responsables. Hasta que no hagamos honor a eso, seguiremos dentro de nuestra “libertad” en la sociedad del bienestar, que nos depara tantos sustos y disgustos.

Time is what life is made of

July 7th, 2011

My father used to say: Life is made of time. Time is the substance, the fabric, of life.

That is why, for my father, wasting time was one of the worse things you could do. It was not merely the “time is money” addage. To waste time was literally to throw away pieces of life. As bad as wasting your time was, making someone else waste his time was even worse. It meant robbing his life.

I am not sure I agree. Of course, without time there is no life. When time runs out, the sands of life are spent. But more than time, I think life is made of hope. Hope which is expectation of future; the time to come.

It may seem a contradiction that the future should condition the present, but that is what happens. What actually keeps us alive is the future.

Not just any future. What keeps us alive is the prospect of a future within our grasp – if we smart up and exert ourselves – a future that may yet escape if we are not ready to capture it.

The future as served up by the welfare state does not qualify as life-fostering. We need only look towards to the statistics referring to suicides (not to mention alcoholism and drug addiction) published by the Scandinavian countries. Difficult as life may be in Philippines or Guatemala, suicide rates are much lower. Why? Because we, all of us, want to have a hand in our future. We want and need to be part of our future.

We all want to lead our lives, not any life mapped out and allotted to us, but ours. Not one fully provided and protected from cradle to grave. Ours. The one that for better or for worse we chisel for ourselves. That is why we are better at trying to live, at living, at hanging on, even when the odds are up against us, if we have had a chanced to choose. The fact is that if we have a choice, we feel we have a chance.

Growing old is basically having less expectations, less hope, less curiosity… less future. That is why age is very subjective. We have all met youngsters who seem to have been born old, and grand dads that can put 30 year olds to shame. Growing old is losing faith in the future, losing hope in the future, deciding there is no future worth working for.

Life is hope, and love and the drive to bring the future, that future we dream of, come close.

La vida y la muerte, a mi entender

July 4th, 2011

En los últimos tres años he perdido a seis personas a quienes yo quería muchísimo. Muchas otras se han ido también, pero éstas, me afectaban directamente. Algunas se han ido, por razones de edad, cuando más o menos lo esperabas, podías decir: “es ley de vida”. Otras me han sido arrebatadas cuando “no tocaba” y que me han dejado un sentimiento de vacío y pérdida del que es difícil reponerse y ante lo que hace falta reajustar todo; sobre todo el equilibrio mental y emocional.

Estas muertes me han hecho pensar mucho en lo que es la vida y la muerte para mí, y aunque no esté del todo bien formulado, quiero escribirlo, aunque sea solo para poderlo revisar.

Pienso que la vida y la muerte son una sola trenza – blanco y negro, luz y oscuridad – de energía en el tiempo, que se extiende mucho más allá de lo que podemos imaginar.

Sabemos, desde Einstein, que la energía no se destruye, que cambia y se transmuta. La energía es indestructible. Pues así la vida. Indestructible. Cambia y se transmuta, pero es indestructible.

Creo que una de las definiciones más profundas sobre la vida y la muerte, la leí en “Calvin y Hobbs”. Le dice Calvin, a su tigre de peluche amigo, Hobbs, enseñándole una tostadora de pan: “Es una máquina mágica. Se meten dos cortadas de pan, desaparecen en el interior de las ranuras, y al cabo de unos minutos, saltan dos tostadas. Magia!” Hobbs se queda mirando, y finalmente pregunta: “Qué sucede con el pan?”, y Calvin le responde: “No lo sé. Aún no lo he averiguado.”

Para mí, la vida es así. Con la muerte cambia. No se va. No termina. Qué pasa? Aún no lo he averiguado.

Todos aceptamos que el hielo es agua. Sin embargo, todos hemos visto la confusión de un niño, que habiendo dejado un cubito de hielo en su vaso, al volver y descubre un poquito de agua, y ningún hielo; el hielo ha desaparecido. Crecemos y llegamos a comprender que el hielo – desde el iceberg enorme, los glaciares, al cubito de hielo – es agua.

Agua es el líquido transparente que recogemos en un vaso, en un jarro, en una tinaja y adopta la forma del continente. Agua es la que brota, gota a gota, de un manantial, la que se junta en escorrentías, convierte en arroyo, salta alegre entre las piedras, y reuniéndose otros afluentes en un gran río, vuelve al mar. Agua evaporada son las nubes, las gotas en suspensión que refractando la luz forman el arco iris, la neblina que borra el paisaje, los copos de nieve que se mecen cayendo lentos en invierno, y la cortina del aguacero tropical. Agua – vapor – es lo que hace funcionar las dinamos y generadores.

Aceptamos todas estas formas del agua. Cómo no creer que la energía, la vida, también puede cambiar y adoptar formas que no conocemos o no reconocemos o no comprendemos.

Pienso que la vida es, de alguna manera, como un video juego. Vamos avanzando, pantalla a pantalla. En cada pantalla tenemos nuevas habilidades, nos enfrentamos a distintos riesgos. Aprendemos a caminar, a hablar, a estudiar, a trabajar, a vivir. Vamos pasando de pantalla, adaptándonos a las nuevas condiciones. Cada una diferente, cada una oculta, imposible de vislumbrar o descubrir hasta que no se llega a ella.

Al final llega una pantalla en la que la vida, visible y tangible, tal como la conocemos, cambia, desaparece. Yo creo que la vida sigue … pero sigue en una pantalla que no podemos ver desde la nuestra. Sigue en un plano inasible para nosotros.

Y nos desesperamos. Nos desesperamos como el niño que llora porque se va su madre, aunque le diga que vuelve pronto. El niño se desespera porque en su corto entender no cabe el futuro ni más realidad que la que ve y toca en el momento. No ver a su madre significa que no está. No comprende, ni admite, que puede estar al lado, en la otra calle, en la otra habitación, que volverá.

A nosotros nos pasa igual. No comprendemos. No creemos más que lo que vemos, oímos, sentimos… Cuando cambia la pantalla, pensamos que no hay más vida; y sentimos que sí la hay.

Cuando murió mi madre – inesperadamente – mi hijo me dijo que eso (la muerte) era lo que le daba valor a la vida y ponía todo en perspectiva. Tenía mucha razón. Por qué tendríamos que aprender, esforzarnos, no perder tiempo… si no hubiera un final a nuestra vida? Qué objeto tendría el valor, el honor, la rectitud, la bondad, la perseverancia, la esperanza, si no fuera finita la vida?

Cuando acepté su muerte, admití que no podía llamarla por teléfono, que no la vería más, me dí cuenta que ella me acompañaba, y me acompaña, más que nunca. Está conmigo. Pregunto y me responde – no con palabras, sino con el recuerdo de las mil conversaciones que tuvimos. Cuando me hace falta su ternura, la tengo; cuando me hace falta su fortaleza, la tengo; cuando me hace falta su sabiduría, sé dónde acudir. Luego, esto mismo me ha pasado con mi padre. Sí. He sido muy afortunada.

La vida sigue. No solo para los que nos quedamos aquí. Estoy convencida de que la vida, aunque no la podamos o sepamos ver, sigue… en otros planos, en otras dimensiones.

Trying to re-write history: Arbenz

June 21st, 2011

However, and regardless of how just retribution may seem, I have dire misgivings about rewriting history. Things do not happen in an isolated manner but, rather, are part of a whole set and system of circumstances and cannot be extricated without damaging them or even twisting them, perhaps unwittingly and innocently, into something other than what they were.

A couple of weeks ago one of my daughters in law was saying: Imagine, in Franco’s time, homosexuals were considered to be outside the law, illegal. It is true. But it is also true that at that time, happened in England and in the US too. Sometimes what happens is the fruit of the time and situation. Like the Tennessee Williams plays. Do you really think they are scandalous now – in 2011? Lady Chatterley’s Lover was banned for years, and so was The Tropic of Cancer, Ulyses, etc. What does that show? That the times change. You can’t judge today what was done 50 years ago, and judge fairly. Circumstances 50 years ago were different. Re-reading might bring new facts up, but I sincerely doubt our reading today is any more accurate than what was read originally.

When you rethink history, it is very hard to get a balance view. I have a friend who is constantly harping about how the Spanish murdered the Indians in America. I’m not saying they didn’t. But truth is they did not do anything in America that they (and the English, Dutch, Italian, Germans, etc.) were already doing and having done to themselves in Europe. What is more, the American Indians had their own wars against the Aztecs, the Mayan tribes, the Incas… and that is why the Spanish found allies.

Did you know that there were such bizarre sentences in Europe such as boiling wrongdoers in oil? This in a civilized country like Germany in the 16th century.

That the CIA has had a finger in every pie in Latin America (and Africa and Asia) from way back when. America’s “manifest destiny” was not just something we heard of at school. People – many people, good, well-meaning Americans – believed it. We all tend to think our way is best, that we know better than you what is good or could be good for the other. Why should democracy be rammed down anyone’s throat? Maybe they don’t want that kind of responsibility.

Which brings us to Jacobo Arbenz, deposed president of Guatemala and his restitution to honour.

Arbenz succeeded as president Arévalo, nicknamed “chilacayote” (pumpkin head) – who was born in Argentina, and was an Argentine citizen until voted president. If Arévalo was not a communist, he worked hard at seeming one. Arbenz followed suit. He might not have been a communist, but from what I have heard, if you walk like a duck and you quack like a duck and you hang around with ducks, chances are that you are a duck.

My father left Guatemala January 1953 because he was outspoken and unfriendly with the Arbenz government – In in the tightly bound Guatemalan society, his legal practice was being pushed into a corner. My father said he decided to leave the country when a close friend and a client of many years had come by to say: “We are friends, and I still think you are the finest lawyer about, but I have a couple of affairs now in hand that I will entrust to other hands. It is not a matter of what is right, or what is just, not even of who is the most clever displays more brilliance or wiser strategy. It is now a matter of affinity with the government, and we both know you are not.”

I have an anecdote for you. This was told by my mother, not once, but many times. It was practically a family joke. I am not certain if the President at that time was Arévalo or Arbez.

My mother’s first cousin, married to a wealthy man, was an actress, would-be-star, self-styled intellectual and eternal exhibitionist – anything but to go un-noticed. She was a communist. You see, all the communists I have ever known have been wealthy people that spout well-meaning phrases and continue to live in the lap of luxury even if they occasionally organize a garage sale to raise money for this or that cause.

She went to a reception at the Presidential Palace and wore her best mink coat (show-off, as you see, willing to wear a full length fur coat in the mild Guatemalan weather). She checked her coat in at the cloakroom and went on to enjoy the party. When she left, handed in her token at the cloakroom, and received a green woolen coat. When she specified that hers was a fur coat, she was told that the fur coats had all been taken before 10 in the evening. You see, in a communist environment, a coat is a coat, and all coats are equal. And all coat owners are equal too.

I always remember my mother saying she got a dose of her own medicine and that it served her right for flounting her wealth when communism says wealth is only acquired through exploitation of the poor!

Concerning land redistribution, I have another family tale for you.

My mother’s brother and his wife, worked at the United Fruit plantation in Tiquisate, Escuintla. They were administrative staff working with the forerunners of computers using perforated cards. I don’t know what they actually did, accounting or production control, or any other task. They lived in a United Fruit house, like the other staff members. The bungalows were built around a 9-hole golf course, which was a garden and playground for all the children – and there were lots.

Tiquisate had a bilingual school where my cousins went. There was something like a hangar which had at least 6 bowling lanes on one side and on the other one a company store where you could buy everything from Cheerios to peanut butter when all this was unknown in Guatemala. There was a drugstore which had a soda fountain counter that served malted milks, milkshakes and sundaes… And all this was not only for Americans. White collar workers, like my uncle, enjoyed them too, as far as I remember, on equal basis as the Americans.

The peones, laborers, did not live round the golf course and although they could shop at the company store and bowl, and sit at the soda counter, but seldom did. Still, the town they lived in was nicer than most towns in Escuintla.

When Arbez expropriated Tiquisate, the plantation was parceled out to the people who had worked the land. When we returned to Guatemala my uncle was still working for United Fruit, but in another plantation – Bananera, in Izabal. Tiquisate had disappeared.

I started working for AID the summer of 1960. I remember reading, and seeing photos, about ex-Tiquisate. It had been abandoned and the jungle had reclaimed it. Arbenz had redistributed the land, and typical of socialism, he had not bothered to study if the plots handed out could be profitably farmed, or train people to manage a community of plots to make them profitable, or even sustainable, and there was no provision made for up keep of the buildings which had originally been kept as “social centers”. When the farmers found they could not make a living from the land they got, they abandoned them to nature. This was documented, I am not making it up. The only profitably farmed plot grew marihuana or whatever. Profitable it was, and illegal too. Police closed down the operation.

Tiquisate just sank down into the jungle again. I don’t know what has happened since then.

In the article I read Arbenz grandson says that people automatically choose sides when his name is mentioned. I don’t choose sides. I have heard too many things about Arbenz to be his fan. I have heard them at home and have no good reason to doubt them. I agree that the CIA’s dirty work probably turned the scales, but I am certain that the CIA’s work alone could not have accomplished anything had there been no basis for it.

Furthermore, I think he and Arévalo before him lay the foundation for the quicksands Guatemalan politics have been since then. Not that it is all his fault, of course not, but he was not St. Gabriel either.

This goes for Allende also. The other day I spoke to a friend just back from South America, and he was shocked that good feelings for Allende were much more common in Europe than in his country, Sometimes you need to step back to get some perspective, but you can’t ignore the view the people who actually suffered whatever happenings have of them.

So, does history have to be re-written every fortnight? Who are we to judge, from the present, what was done in the past? I say we have enough on our hands trying to cope with the present in our intent of getting to the future, to meddle with the past.

Como se atrapa un mono (Monkey Trap)

June 21st, 2011

Me preocupan varias cosas… como un ratón royendo las orillas de mi consciencia. Recuerdo que Papi un día me contaba cómo se había desplomado Argentina, desde la opulencia a la penuria. Lo discutíamos porque yo no comprendía cómo, con los mismos recursos, un país puede llegar de ser un emporio a prácticamente a estar en banca rota y quedarse instalado allí.

Papi me dijo, simplificando, que era porque los argentinos no habían podido digerir la realidad, que prefirieron seguir instalados en una ficción que mirar al mundo a la cara y responder a los retos y desafíos que planteaba el presente. Prefirieron asirse al pasado próspero que intentar buscar de nuevo la prosperidad.

Bueno, pues lo que me explicó Papi, que luego lo he verificado yo con otras lecturas, es que cuando Argentina vivió una etapa de prosperidad, los “progres” del lugar (llamados peronistas) legislaron fijando que los salarios tenían que subir como la inflación o el coste de la vida, más un x %… con lo que montaron el espiral inflacionista ya para siempre. Era ILEGAL que los salarios no se revisaran y se subieran, año a año. También los empleos era prácticamente “en propiedad”, y a las empresas no les quedaba otra que ir hacia adelante… como los lemmings… hasta el acantilado y el mar.

No creo yo que todos los empresarios sean santos, pero tampoco son todos demonios. Creo que son los empresarios (grandes y pequeños, desde la tiendecita de la esquina, el taller de pintura, el garaje de barrio o la fábrica de muebles) los que dan empleo – bueno, malo o regular. Si no hubiera empresarios estaríamos abocados a ser todos funcionarios con lo que nos convertiríamos en una economía tipo Europa del Este en tiempos de la Guerra Fría.

Hay un estudio en el que se determina el impacto del dinero cuando se utiliza en el sector público o en el sector privado. En el sector público, por cada 100 euros gastados, la sociedad recibe en realidad 80. Los otros 20 se quedan “enganchados” y nunca llegan a beneficiar a la sociedad en general. De los 100 euros gastados en el sector privado, la sociedad recibe en realidad 110 – porque lo que en la distribución se benefician no solo el que recibe el sueldo sino los allegados y comerciantes vecinos.

Todo esto lo cuento porque veo a España siguiendo los pasos de los argentinos. Nadie se hace cargo (nadie es nadie… ni los gobernantes ni los gobernados) de que a veces, toca perder, toca replegarse, toca aceptar menos sueldo, menos prebendas, menos servicios… porque si no, se corre el riesgo de que no haya ni sueldo, ni prebenda, ni servicios.

El estado de bienestar tiene dos caras: una que protege y ampara a todos; la segunda que controla y mantiene a todos en un estado de perpetua inmadurez o minusvalía. El estado de bienestar llega a ser la única ubre a la que aferrarse, y todo el empeño de las personas es agarrarse a la teta – no aprender a buscarse otro sustento. Pero aparte de esto, el estado de bienestar funciona con dinero… dinero que es el que el gobierno recauda de los ciudadanos para re-distribuir (quedándose la parte que necesita para alimentar a su administración) con sus “servicios”.

Y quedamos atrapados en la “monkey trap” proverbial. Por no soltar la fruta (beneficio) de la vasija (gobierno, subsidio, etc.), el mono (nosotros, los beneficiarios), se queda quieto, junto a la vasija, y se condena a la esclavitud.