Hace muy poco un chaval, un hombre joven de la edad de mis hijos, me dijo que estaba agobiado porque sus múltiples ocupaciones y preocupaciones – ha sido padre recientemente – le dejaban sin tiempo para sí.
Oigo a muchos quejarse de no tener tiempo para sí mismos…. y me pregunto cual es su definición de tiempo para sí. Supongo que soy muy simplista, pero siempre me pareció que todo mi tiempo era mío, para mí, para gastarlo en lo que yo decidiera.
Mi amigo, el desencadenante de esta reflexión, explicaba que no podía dedicar unas horas a aprender un idioma, que él mismo calificaba de necesario para su desarrollo profesional, porque eso incidiría negativamente en el poco tiempo “personal” del que disponía. Me costó no arremeter con el mandoble desenvainado, como hubiese hecho con mis hijos, preguntándole por qué no consideraba el tiempo invertido en el estudio como tiempo suyo. Cuando intento aprender algo – ya no “estudio” – pienso que ese tiempo es para mí. Soy yo quien se beneficia : disciplina y nuevos conocimientos, por no mencionar, el refuerzo de autoestima.
Finalmente lo que me pregunto es si los jóvenes piensan que la vida que viven no es la suya, que la suya de verdad, es algo que se parece más a lo que reflejan los seriales televisivos. Les habremos protegido tanto que ahora que son jóvenes adultos no creen vivir su vida, sino una impuesta por las injusticias – abstractas ellas – del tiempo y su circunstancia? En esa sobre-protección les habremos impedido madurar lo suficiente para lidiar con tropiezos, frustraciones y reveses?
Encuentro muy acertada, y pertinente la frase, creo que de John Lennon: “La vida es lo que te pasa cuando estás ocupado haciendo planes.” Me da la impresión de que a los jóvenes les parece que la vida “les pasa”, que ellos no tienen nada que ver, que solo la sufren, y que además les sucede porque no tienen tiempo para dedicarle a su vida ni a sí mismos. En fin, que su vida es la que sueñan y planifican, pero que no construyen. Quizás por eso no consideran “su” vida la que llevan, y se me antoja esa una peligrosa dicotomía.
Me entristece mucho constatar que haya jóvenes que parecen haber abdicados de la construcción de su vida, precisamente en los años en los que se construye la vida y se cimenta el futuro, para luego quejarse de que la vida les ha llevado por caminos insospechados a destinos no buscados. Hay que ser más coherentes y más responsables. Somos responsables de vivir nuestra vida, de usar nuestro tiempo, de invertir en nosotros mismos. Tenemos que ser conscientes de que todo el tiempo es nuestro y para nosotros, y que no lo debemos desperdiciar..
