Archive for January, 2010

Rasgos varios

Saturday, January 30th, 2010

Papi fue durante bastante tiempo vice-ministro de Hacienda, incluso muchos meses, fue Ministro accidental, o en funciones, porque siendo vice-ministro había cesado el Ministro. Cuando se rumoreaba insistentemente que sería nombrado ministro, decidió escribir una “carta abierta” al Presidente y al pueblo de Guatemala diciendo qué pensaba él debería hacerse en la situación que se encontraba Guatemala, presentando un plan para ahorrar recursos, impulsar algunos proyectos y conseguir mejores logros, que incluía reducir salarios a altos funcionarios, subir los impuestos a los tramos de mayores ingresos, y en general, vigilar con ojo de águila todo dispendio del ejecutivo. Naturalmente, no lo nombraron Ministro de Hacienda, y el Presidente le escribió una nota bastante cariñosa diciéndole que era un “cabrón” porque lo había arrinconado a que si lo nombraba Ministro tuviera que aceptar el programa que había hecho público.

Contaba Papi que revisando papeles de su padre, después de que éste hubiera muerto, descubrió que todos los años el Abuelito Abel le enviaba dos carretas de leña al convento-asilo de unas monjitas. Decía que fue a ver a la Madre Superiora, le avisó que el Abuelito había muerto y que la finca, El Granizo, de donde salía la leña, había quedado en herencia para sus hermanos Abel y Héctor, pero que él le pagaría las dos carretas de leña ese año para que ella tuviera tiempo de hablar con sus hermanos o buscar la leña por otra parte.

Recuerdo que un día otro abogado, de su misma quinta, padre de una compañera de colegio, presumía de una nueva pluma estilográfica (en Guatemala se llamaban “plumas fuente”) ante un grupo de amigos entre los que estaba Papi. Era una pluma de un formato nuevo (para entonces), tan espectacular como fueron las over-sized Montsblac hace unos años. La pluma era negra, con un capuchón dorado, o de oro. Los amigos se la pasaban de uno a otro glosando su excelencia y felicitando al dueño por su posesión. Cuando le llegó a Papi dijo: Te felicito. Es una pluma muy hermosa, y muy significativa. Es de oro, pues te has hecho de oro; y negra pues solo Dios sabe lo que habrás hecho para ser de oro.

Un día, una señora muy enfadada porque Papi no fallaba a su favor un litigio que tenía con el Ministerio, le dijo sin subterfugios, “yo podría enviar a alguien para que le matara” y Papi le contestó: “haga lo que quiera, que no moriré ni un segundo antes de lo que Dios haya dispuesto.” Naturalmente, la amenaza no se cumplió, y Papi murió tranquilamente a los 85 años. Es normal, si no puedes asustar a alguien amenazándolo pues lo único inteligente es dejarlo en paz.

En el Ministerio de Hacienda

Saturday, January 30th, 2010

Cuando entró como asesor en el Ministerio de Hacienda, nombrado por Rodolfo Bendfelt (el apellido lo sé, del nombre no estoy segura), mandó quitar las máquinas de fichar, y los empleados de su oficina se alegraron muchísimo. La alegría se les quedó un poco helada cuando comprobaron, al llegar a las 8 a la oficina, que Papi ya estaba allí, y que había re-situado su mesa de trabajo para que encarara la puerta, y desde allí pudiera ver toda la sala, y por tanto saber a qué hora llegaba cada uno.

Le gustaba trabajar con la puerta abierta, no para vigilar, como dijeron algunos, sino porque así él sentía que invitaba a los subalternos a llegar hasta él para preguntar o comentar cualquier cosa. La verdad es que incluso si nunca pensó en vigilar la sala, podía hacerlo con solo levantar la vista. El ojo del amo engorda el caballo, era uno de sus refranes favoritos. Lo ponía a buen uso.

Lo que creo que nunca supieron los subalternos es que cuando Papi estaba abstraído, concentrado en sus pensamientos, no veía ni oía lo que sucedía a su alrededor. Pero nunca se sabía cuando estaba en “trance” ni cuánto iba a durar. Bueno, no lo sabía nadie más que Mami, con solo mirarlo.

Recién llegado Papi al puesto de asesor legal del Ministerio, recibió el Ministro Bendfelt un requerimiento para presentarse ante el Congreso de los Diputados para una interpelación. En Guatemala, entonces, cuando el Congreso interpelaba a un Ministro, era casi un juicio sumarísimo. Tanto era así que los Ministros se presentaban con sus asesores o abogados. Era un trance temible porque era la ruina política estaba casi garantizada. Los diputados parecían disfrutar de la posibilidad de dar una paliza a quien tuvieran delante, prácticamente inerme. Pues, cuando Bendfelt pidió consejo a Papi para evitar ir al Congreso, Papi se negó a que se considerara no ir como opción viable. Le dijo que según la Constitución, el Congreso tenía el deber de controlar al poder ejecutivo y para cumplir con ese deber, el derecho a interpelar al Ministro. Era, según Papi, la obligación del Ministro acatar el requerimiento y someterse a la interpelación.

Se reunieron Bendfelt y Papi para estudiar lo que podría ser el tema de la interpelación, porque entonces era como las inspecciones de Hacienda. El reo no sabía de qué se le acusaba ni qué se inspeccionaba, y Papi quedó satisfecho de que podían salir indemnes.

Se presentaron, Bendfelt y Papi solos, sin más corte ni más apoyo, ante el Congreso, y después de las primeras escaramuzas, cuando el diputado cabecilla de la cacería comenzaba a desplegar sus armas, Papi se levantó, como asesor del Ministerio, hizo ver al Congreso que lo que se pretendía preguntar al Ministro pertenecía a una etapa anterior a su período como Ministro, y que por tanto, no eran competentes para llevar a cabo esa investigación, y que el Sr. Bendfelt se sometería a la ley ordinaria y a un juicio ordinario, pero no a una interpelación del Congreso. Con eso, él y Bendfelt, salieron ante los atónitos diputados. Salieron tan pronto que pillaron sesteando a los chicos de la prensa que esperaban en la puerta y no atinaron ni siquiera a acosarlos en su camino hacia el coche.

Al día siguiente la fiesta fue en los periódicos. Aplaudían la sangre fría de Bendfelt de presentarse, el acierto de Papi al pillarlos con el pie cambiado a los diputados, su elocuencia al hacer un discurso implacable e incontestable, y en general, la carnicería que se quería hacer de Bendfelt, se hizo del Congreso. Fueron a por lana y salieron trasquilados.

Del juicio ordinario a Bendfelt jamás hubo nada, porque en realidad era una tormenta en un vaso de agua, pero convenientemente agitado por adversarios políticos daba para muchos titulares.

Esa fue su primera actuación como asesor en el Ministerio, y comenzó a acrecentarse su fama de abogado implacable e imparable. Bendfelt jamás lo olvidó. Siempre lo trató con deferencia y cariño, y lo contaba a quien quisiera oírlo. Esto lo sé porque me lo contó, años después, el mismo Ministro.

Inesita

Saturday, January 30th, 2010

Cuando Inesita Luna se fue a Argentina siguiendo a su marido, Papi se opuso porque decía que si estaba en Guatemala iba a ser más fácil echarle una mano. No lo decía por consideración a Ramiro, su marido, que era argentino, pero él creía que Argentina estaba muy mal económicamente, por bien que anduviera en su consideración cultural. Pero Inesita se fue, y Papi le hizo prometer que si las cosas no le iban bien, que se lo haría saber a él.

Al cabo de unos años Inesita llamó por teléfono para decirle a Papi que las cosas les iban muy mal. En una de las múltiple crisis de Argentina (supongo que sería como 1959) Ramiro había perdido todo y no tenían ni para comer. Papi se movilizó, buscó unos billetes de avión (siete porque tenían 5 hijos) a pagar a plazos cuando eso no se hacía, les envió dinero para que pudieran moverse lo suficiente para tomar el avión.

Pidió, rogó, exigió (no pondría la mano en el fuego que no llegara a la extorsión, amenaza y chantaje entre parientes) a toda la familia Luna dinero para poderle alquilar una casa y que tuvieran donde dormir, por lo menos el primer mes, buscó y encontró colegio para los niños. Cuando llegaron la casa estaba amueblada, había sábanas y mantas para todas las camas, cacharros de cocina y pan, patatas, cebollas y huevos en la despensa. No había lujos, ni jamón ni cereales de desayuno, pero sí lo necesario.

Inés nunca lo olvidó. Supongo que Ramiro tampoco, pero mis recuerdos son de Inés, quien era la prima de Papi.

Montó una casa de manualidades y regalos de cosas típicas que llamó “Los cinco inditos” y le fue muy bien. Utilizó lo que había visto y aprendido en Argentina, que en Guatemala era novedad. No hay mal que por bien no venga… ella lo decía hablando de lo que había aprendido y puesto en práctica. Inés era simpatiquísima, y muy hábil con las manos; capaz de hacer mil cosas de casi nada, y todas con mucha gracia. Mami le buscaba y traía cosas que le gustaban de sus viajes para que ella pudiera adaptarlas si le parecía.

Papi in a nutshell

Saturday, January 30th, 2010

Papi era fantástico. Brillante, trabajador, resolutivo. Hoy dirían que era hiperactivo. La verdad es que no paraba, siempre estaba pensando, planeando, soñando… y poniendo en marcha los planes y los sueños. Tenía unos doce años cuando el médico decidió que estaba muy flaco y podía enfermar, por lo que había que recluirlo en casa para que descansara y se fortaleciera, en vez de desgastarse corriendo y jugando con sus compañeros de colegio.

Para combatir el aburrimiento de la inactividad impuesta aprendió a escribir a máquina, utilizando una máquina que había en su casa y un método arrumbado detrás de algunos libros. Se hizo un mecanógrafo extraordinario, que cuando yo ya sabía qué era un mecanógrafo alcanzaba las 350 pulsaciones por minuto de manera continuada. En la época del ordenador eso suena a chino, pero en la época de las máquinas de escribir mecánicas, era todo una marca. Quiere decir que escribes 350 caracteres por minuto, y los espacios entre palabras no cuentan. Que fuera continuada era aún más extraordinario, pues no era un sprint cronometrado, sino un contrareloj de 5 minutos seguidos. Los errores se restaban del cómputo.

Bien es verdad que no hay ningún esfuerzo baldío. El trabajo que encontró en Estados Unidos, donde no podía ejercer de abogado porque eran distintas leyes, fue de mecanógrafo. En cuatro años llegó a ser el jefe del departamento de exportación de Jacuzzi Pumps a latinoamérica.

Era rápido de reflejos como pocos. Tenía mal genio, muy mal genio, que mantenía bajo un estricto control, pero cuando lo soltaba podía hacer temblar los pilares del templo. Y lo sabía utilizar. Era muy buena persona, incapaz de hacer daño a alguien que pensara era más débil. Pensaba que era una persona privilegiada y que era su deber ayudar a quien pudiera. Y lo hacía con discreción y tacto.

Cómo sé lo que sé

Saturday, January 30th, 2010

Yo sé muchas cosas que no tendría por qué saber. Las sé, en primer lugar, porque era una niña calladita, bastante quieta, que se sentaba a jugar o leer o dibujar en una esquina, y los mayores terminaban olvidando que estaba allí y hablaban con naturalidad y libertad. No interrumpía ni preguntaba, ni en el momento ni más tarde. Simplemente almacenaba la información; siempre he tenido buena memoria. Ha habido cosas que no entendía pero aún así las recordaba.

Al paso de los años, como quien completa un puzzle, fui añadiendo piezas sueltas que una vez ensambladas fueron haciendo, configurando escenas, situaciones y relaciones que, en principio, las piezas una a una no permitían sospechar. Queda entendido que la manera en que he ido ensamblando el puzzle no garantiza en absoluto que fuera un retrato verídico de lo que sucedió.

Todos juzgamos lo que vemos, y lo que nos hacen entender, según lo que impera en el momento. Minifaldas que hace 30 años hubieran sido escandalozas pasan desapercibidas. Señoras de pelo azul no son excéntricas, sino solamente mujeres con el pelo teñido de azul. Una política que cambia el color de pelo casi cada semana no es una frívola, sino alguien a quien le gusta cambiar de color de pelo. Hay que decir que los tintes de pelo han mejorado mucho. Hace 40 años estos cambios se pagaban caro. Lo menos que podía suceder era tener un pelo de esparto.

TAILOR-MADE WORRIES

Saturday, January 30th, 2010

Having reached an enviable average standard of living in our Western European world, we can now devote ourselves to endeavours other than the quest for food and shelter..We have taken upon ourselves other burdens, most of which don’t concern us, but give us cause to fret and worry rather uselessly. Why drive ourselves into a tizzy about ecology? Our grandparents didn’t know there was such a thing. Its fine to be concerned about the health of our planet. Heaven knows it’s all we have. But worry alone is barren and destructive.

Are you seriously concerned about how the world is warming? One of the reasons is that there are many more warm-blooded beings in the world today than ever before. The human population is doubled in the last century. That means twice as many beings with body temperatures of 37º C. What is even worse, these people eat meat – warm blooded animals – which in turn warm the atmosphere with their body heat. Not only that, but the process of digestion of the huge herds of meat and milk producing cows produces methane gas with its greenhouse effect.

I agree it is serious. But you have to be serious when it is convenient and when it is not. I don’t think you should flaunt your being a vegetarian while you wear leather shoes. I don’t think you should campaign against ranch mink coats if you eat chicken – raised much in the same way.

Things are not as cut-and-dried as many lobbies would have us think. Take something pretty obvious like DDT – banned in all the civilized world because it ends up in your bloodstream, in the flesh of the animals we eat, in dairy products and even in human mother’s milk – and consequences can be disastrous. It causes cancer. That much as been proved. However, the use of DDT practically erradicated malaria in many places, for instance Lake Amatitlán in Guatemala, by killing the larva of the mosquitos that spread it. Now malaria is returning. In Columbia there has been a return of Dengue, something akin to malaria but even more dangerous and lethal.

Granted, the use of DDT can kill people in the course of time, but there are thousands of people dying of malaria every day, every year, now; not in the course of time. If people living in these areas already have short life expectancies, is it right to make them shorter or more hazardous for the sake of making it healthier in the long run? Must we forsake today for tomorrow? How will we get to tomorrow if we cannot get through today?

What happens now that we travel all over the world and can bring back a mosquito, or be bitten by one there and come back carrying a disease we are not equipped to fight in the western world with our restrains on chemical agents?

It is difficult. My mother used to say: “perfection is the enemy of the good and suitable”. What she meant was that seeking perfection we could disdain or refuse to consider what could be good and suitable. What’s the right answer? I wish I knew. But I do know the correct answer is not so simple, that there many other factors to be considered, and that repeating the formulas we hear does little toward learning about our world and its needs, and about the people of the world and their needs. I do know that tomorrow will not come except through today.

Worrying alone doesn’t get us anywhere. What does go a long way is a personal and individual commitment. Each one of us doing whatever is in his hand, be it recycling trash or saving electricity, and keeping ourselves healthy, body and mind.

Driving ourselves mad will not improve things at all. The best we can do is become aware of our world and how our actions affect it. Husbanding (what an archaic term!) is probably what best reflects what I think should be done with our resources to allow us to dream of a future, at least as good as the present.

Not giving due value to what we have, not enjoying the here and now, obliterating the present does not guarantee a better future. It only guarantees we are cheated out of today, which happens to be the only thing we do have.

Frustration

Sunday, January 24th, 2010

A quick, informal, survey in practically any of the worlds we live in, be it the queue at the supermarket, at the bus stop, a chance encounter, a chat with the mothers and grandmothers waiting for the children at the school gates, gives us a scene of general well-being with undercurrents of stress, frustration and the feeling that there’s something missing in our lives.

What is it that is missing? When asked, people say they are happy, but…. What is that “but” about? Does it merely reflect the fact that human beings are never content? That we seem to always want more, or want something different. The grass is always greener on the other side of the road (it is, but because the light shines on it from a different angle, not because it is different)… and the bear went over the mountain to see what he could see.

I think part of our difficulties stem from having assumed that we all have, not the “right to seek” happiness, but rather the “obligation of being happy”. Feeling fulfilled has ceased to be a goal to become an imposition. Which brings us to feeling frustrated if we are not happy and fulfilled.

Frustration is not a good start towards anything. Complying with this new obligation is, of course, impossible. How do you go about fulfilling the obligation of being happy? You can try, there is the pursuit of happiness, but the outcome is not guaranteed. This, today, when we want guarantee for everything, be it an electric mixer or a brand new car sends us back to square one with no instruction manual on hand.

So, as if this were not enough, we have decided that not only are we going to comply with everything, meet every requirement, but we are going to do it excelling in everything. Super Dad, Super Mom, Super Secretary, Super CEO, Super Friend, Super Den Mother, Super Dancer – and Prancer and Donner and Blizten. You name it, we want to be outstanding. Nothing short will do.

Fine decision. It merely means we are running, full throttle downhill and without brakes. Little does it matter that we do not even know where we are running to.

Going out beyond our means, physically, emotionally, intellectually, economically is certain to cost dearly. It is like overdrawing your account at the bank. Not only are you going to have to pay it back, but you will do so with interest. And if you think banks and credit cards charge stiff interests, let me introduce you to life, the original miser of all.

Life invented the mafia practice of selling “protection” against itself. You have to treat yourself well, because that is all you have, and it has to last a lifetime. And that means treating yourself well in every sense.

When you are working overtime to pay the holiday in the Caribbean, having as you do a fine, clean, golden sand beach within easy driving distance, you aren’t paying the holiday on the beach. You are paying having gone farther away in time, distance, culture and money, than the Joneses. You are paying your pride. Or maybe your lack of self assurance?

Remember the story of Cleopatra dissolving a pair of priceless pearls in vinager and drinking it… just to impress Marc Anthony with her largess? It certainly did impress Marc Anthony, but it should have told him something more about the woman: that she too was out to make a killing, that she needed a Roman at her side or Rome would swallow her and her kingdom, and that she was by no means as self confident as she would have him think. It should have also told him: Run!

Big spenders – in money, time, affection, are usually trying to compensate for whatever inadequacy they find in themselves (and which often is only perceived by themselves).

No wonder we end up feeling deceived by the world in general, because otherwise we would be feeling guilty because we have not achieved our goal of happiness and fulfillment. And there, right on cue, comes everything from rage to depression.

The news is: the world does not owe us a living. We have received gifts and opportunities to enable us to live good lives and we should in turn, try to give back in some way what we have received to make life easier and better for others.

Seeking Fulfillment

Saturday, January 16th, 2010

Somewhere along the time-line of current history we have misplaced our common sense, our poor wits or both. Our world has become a rat race in which it is necessary not only be successful in achieving a decent living (shelter, food, clothing, recreation) but also to be happy and fulfilled, and even more, it is necessary be more successful than the neighbours. This has become, not a goal but a requirement. It is now necessary, in fact, mandatory, to achieve fulfillment and to be happy. Sounds great.

Sounds great but it is very difficult to feel “fulfilled” if we do not contribute to the “filling”. Paraphrasing John Lennon’s “Life is what happens to you while you’re busy making plans”, we could say that fulfillment comes when you are busy doing something useful, probably for others. What we do doesn’t have to be earthshaking. It probably is something our parents did quite without thinking, like greeting neighbours, saying good morning when getting to a queue, enjoying a tot’s smile, or smiling (however discretely) at the sight of a dignified grandfather taking the teddy bear home after delivering the child to school. In short, taking stock of the people living in the world with us. Living in our world and with our peers.

The “filling” of fulfillment comes from setting out to make dreams and plans come true. Not just dreaming and planning. It is the doing that goes into bringing them forth, whether it is a window flower pot or a new coat of paint to the house, whether it is viewing an exhibit or a walk in the park. It is up to us to put it there, progressing towards making our dreams and plans come true.

My father used to say that the English-speaking people had a head start towards making their dreams come true. He said the fact that to conjugate the future tense in English the particle used was “will” set the stage, because “will” is volition, is projection, is planning. It is the consideration that the future can only be brought forth through conscious effort. And that future can only be planned firmly planted on the land of the present.

Escándalo escandaloso

Wednesday, January 13th, 2010

Esto lo escribí hace tres meses. Lo he dejado dormir por que no fuera el producto de una rabia pasajera. Desgraciadamente, creo que todo lo que se dice sigue vigente, y por eso lo publico.

Estoy escandalizada. No hay para menos. Los del Gürtel, los de Sevilla, los de Mallorca, los de Menorca, los de Canarias, y por si faltaba alguien, los Albertos.

Creo que la gran mayoría de las personas son básicamente honradas, dadas a responder con la verdad y a no apropiarse de lo que no es suyo. También creo que las formas y costumbres en una sociedad viva van cambiando y tienden hacia una “normalidad” que puede ser distinta en diferentes lugares y épocas. A principios del siglo XX era escandaloso que las mujeres enseñaran los tobillos; hoy nadie se asusta de unas minifaldas que no llegan a arrugarse cuando las muchachas se sientan: las costumbres han cambiado y la normalidad aceptada como tal, ya es otra.

Quiere decir esto que ya es normal robar? No. Quiere decir que “robar” se identifica solo con el caco de la navaja, el del butrón o el de la escopeta recortada. Robar también es no buscar la mejor oferta porque hay un trato de favor con otro proveedor – favor que normalmente es personal, para los que gestionan la compra del servicio o el bien – y que en definitiva, paga la empresa que no se beneficia de un mejor precio o servicio.

Se podría llevar al extremo, y también sería cierto, que robar es utilizar el teléfono de la empresa para llamar a casa y saber si los hijos han llegado bien del colegio, o para pedir cita al médico, o imprimir el formulario de la administración. Pero los extremos engañan. Todos pensamos que es correcto utilizar el teléfono para una gestión breve y puntual… y que no lo es pasarnos la tarde escuchando al “teléfono rojo”. Todos diferenciamos entre imprimir un formulario a imprimir un libro bajado de internet.

Pero, volviendo a los escándalos que nos sirven todos los días. Mi padre decía que la sociedad era la que, al no condenar abiertamente a quien se reconocía como ladrón o corrupto, la que alentaba a los corruptos y ladrones a actuar a sus anchas. Él siempre decía que cuando la sociedad negara el saludo, volviera la espalda, rehusara estrechar la mano del corrupto, éste no tendría más remedio que enmendarse o emigrar a donde no le conocieran. Pero que mientras la llovieran amigachos y aduladores solo porque se había hecho rico y/o poderoso, la misma sociedad no tenía de qué quejarse, sino más bien, debía reconocer que le llovía lo que merecía.

Mi padre era inflexible, honrado a carta cabal, incómodo, intransigente, y si sobrevivió fue solo porque también era un hombre brillante, capaz, trabajador, e incansable. Era simpatiquísimo, tenía don de gentes y sabía estar en todos sitios y en todos círculos. Tenía amigos entre los profesionales liberales, entre los militares, y también entre los ebanistas, y albañiles. Para él todos eran personas, y sus amigos todos eran también gente de ley.

Yo creo que los ladrones, los corruptos, deben identificarse, denunciarse, perseguirse, juzgarse, condenarse y deben cumplir totalmente sus condenas. Deben además restituir lo robado, y si esto no es posible, la condena debe considerar medidas encaminadas a resarcir a las víctimas o deshacer el daño causado: diez mil horas de trabajo comunitario, preferiblemente en una posición que no le permita seguir con sus malas artes, por ejemplo, como peón caminero, jardinero, barrendero, o miembro de la brigada de limpieza en sitios “no sensibles” como colegios, nunca en las oficinas de los ayuntamientos, consejerías ni juzgados.

Si se identifica al corrupto o ladrón por investigación civil, como lo puede ser por medio de comunicación, bienvenido sea. Una vez identificado, la persecución debe hacerse por los cuerpos de orden público, como si lo hubiera identifica la policía en primer lugar. Pero esta investigación y persecución debe regirse por las garantías que figuran en la constitución y son la base de lo llamado el estado de derecho, y deben estar siempre tuteladas por un juez.

Lo que me lleva de nuevo al caso Gürtel. Me escandaliza que cuando se levanta el secreto de la tercera parte del sumario, se anuncie que estamos hablando de 15000 folios. Eso hace que el sumario entero se cifre en 50000 folios. Los investigadores dividen la investigación en tres partes de igual importancia. más o menos iguales el tiempo necesario para llegar a la redacción de un informe. Es decir, una vez verificado el éxito de la prospección (identificación del corrupto), las tres partes serían: la investigación o recogida de datos, la clasificación y ordenamiento de los datos recogidos, y redacción del informe que refleje y explique las conclusiones a las que llevan los datos recogidos y ordenados.

Siendo muy benévolos y optimistas podríamos decir que son tres partes que requieren el mismo tiempo cada una. Digo siendo muy benévolos y optimistas porque la realidad es que si se hace una investigación objetiva, la recogida de datos y la clasificación de los mismos excede en mucho el tiempo necesario para la redacción del informe. Pero para nuestro caso, vale con decir que sería el mismo tiempo.

Sigamos siendo benévolos. Digamos que se puede redactar el informe a marchas forzadas y lograr 100 folios al día. Me parece muchísimo. Cien folios escritos cada día supera en mucho la capacidad de más de un equipo de trabajo. Pero sigamos. A un ritmo de 100 folios diarios, 50000 folios que hemos dicho sería el total del sumario, requeriría 500 días. Dos años. Si dos años es solo la tercera parte del sumario, se han necesitado seis años para pergeñar el sumario. Seis años-hombre (y seis años-hombre cualificado) cuestan mucho dinero. Me gustaría que alguien me explicara quién dio la orden de investigar y qué se investigó, y a quien, y por qué. Estaban “pescando”?

Es que para mí, ésto también es corrupción; y no sé por qué la gente de la calle no se pregunta una y otra vez qué pasa y cómo pasa y por qué. No digo por qué no lo pregunta el Partido Popular… pues mientras no estén dispuestos a hacer lo que ha hecho Esperanza Aguirre, y presentarse con un “big bag” lleno de cabezas cortadas, no podrán abrir la boca. Así les va a ellos, pero aún peor, así nos va a todos. Nos hemos quedado sin oposición, sin posibilidad de cambio o recambio, sin esperanza de mejora… y nuestro país enfermo está mal.

Se ha instaurado el régimen del terror. Si es posible hacer un sumario que requiera 6 años-hombre a la sombra, sin tutela legal, sin cometido declarado, sin más que buscar datos para poder o no perseguir a “los otros”, estamos muy mal. Estamos en lo más oscuro de la edad media cuando una voz “anónima” podía denunciar brujería, herejía, blasfemia… y dejar inerme e indefenso al acusado que no sabía ni de qué se le acusaba.

Cómo, si no es así, puede entenderse que se presenten unos presupuestos que ya se saben son falsos, que se debatan solo de boquilla porque los pactos ya están firmados, y que todos, todos nosotros los gobernados, no nos preguntemos qué pasa?

Cómo, si no, es posible que aceptemos que la lealtad de nuestros sirvientes y asalariados, los políticos, sean hacia sus organizaciones o sus “jerarquías” y no hacia sus votantes? Cómo, si no, aceptamos que a ésto se le llame democracia, cuando no nos representa nadie? Se representan a sí mismos, en un escenario en el que solo actúan ellos, con un público que son ellos mismos. Ahora, pagar, pagamos nosotros. Pagamos a los partidos, los sueldos – a veces los tres sueldos – de los políticos, los coches oficiales, los guardaespaldas, secretarias, teléfonos y oficinas. Pagamos a los asesores, cuando se debería suponer que el político llega “aprendido”, y además, que la administración pública tiene muchas personas válidas que pueden instruir en lo necesario al quien lo deseara.

También pagamos a los sindicatos – y su filiación es mínima, y pagamos a la patronal, que ya es la risa. Rescatamos a los bancos, a los banqueros, subvencionamos energías alternativas, proyectos inviables, y condonamos deudas a países que nacionalizan empresas españolas.

Al fin, como en aquella obra de teatro: cornudos, apaleados y agradecidos.

The Need of Happiness

Monday, January 11th, 2010

Happiness is something you learn as a child, and it has little to do with affluence. You can also learn it later, like so many other things. Fortunately there is no time limit to learning.

In the 1960’s there were some little books, that spoke of the small things that comprise a meaningful life. The one I remember most was titled: “Happiness Is a Warm Puppy”. These books reminded us that happiness is everywhere and anywhere, ready to be found. Happiness is a collage of little things, of being aware of beauty, of tiny discoveries such as the way the shadows cast by leaves dance on the pavement, or the warmth of a puppy.

Happiness is probably the shortest way back to childhood, when discovering a smooth stone, a chirping bird or a flying dragonfly was a wonder, a small miracle of life. The reverse is also true. One of the most appealing characteristics of children is that just by being children, they let us return to childhood and thus find our way back to happiness.

One of my friends once explained that, for him, happiness was like an airline blanket. Big enough to cover you with its warmth if you carefully cuddled beneath it, but so small that any odd movement leaves your back or legs uncovered. Even worse, for totally unpredictable reasons the blanket can shrink to practically postcard size. Then, when it is small, what is important is not to lose faith nor grip on happiness. Retain your tiny postcard, steadfast, with hope and faith, because just as suddenly as it shrank it can grow back to blanket size.

No wonder the “Peanuts” character, Linus, held on to his security blanket throughout the years. We all have security blankets. They come in all shapes and sizes… a bracelet, an ivory amulet, a worn woolen cap, a belt buckle. God has blessed us with the power of creating our own charms, our security blanket to help us in our quest of happiness.