Hace ya algunos años recibí un e-mail de mi hijo, que guardo en mi corazón. Decía:
Las madres son como cabras, porque empujan y empujan y empujan y nunca se cansan. Si el sol sale todos los días es porque en algún lugar hay una madre empujando.
Me hizo tanta gracia que lo imprimí y colgué en el tablón de anuncios de la empresa donde trabajaba. A mis compañeros también les dio mucha risa, y es más, les hizo mucha gracia.
Hoy, ese hijo me ha regalado un blog… supongo que para “diluir” mis comentarios repartiéndolos entre más incautos.
Sigo estando maravillada por mis hijos, sus recursos, sus ocurrencias, sus talentos. Y agradecida.